lunes, 10 de octubre de 2016

La Senda Amarilla 2016



          El pasado día 1 de octubre la Asociación O Cumo organizó, un año más, una nueva edición de su actividad estrella denominada La Senda Amarilla. Este año hemos celebrado nada menos que la edición número diez y por ese motivo desde el principio tuvimos claro que debía de ser una edición especial y diferente a las anteriores. Así fue como contactamos con todos los invitados de las nueve ediciones anteriores y les invitamos a celebrar con nuestra modesta asociación esta celebración. Salvo dos de ellos y por problemas de agenda, todos los demás nos acompañaron en esta celebración.
Julio Llamazares, en el centro, jalonado por parte de los organizadores de La Senda Amarilla

          Pero además tuvimos el placer de contar con otro viejo conocido de esta asociación, de estas montañas y de cuantos nos han seguido desde nuestros inicios. Julio Llamazares nos acompañó tanto en la cena del viernes como en la jornada de campo que llevamos a cabo en Ainielle. Su afabilidad y proximidad volvieron a hacer las delicias de quienes compartimos junto a él estas intensas horas. Muchos de los asistentes a la cena y a la excursión aprovecharon para pedirle fotografías y autógrafos a lo que él respondió encantado en todo momento. 


          El viernes también asistimos a la inauguración de una interesante exposición con parte de la obra del menudo e inquieto Ricardo Montoro. A través de sus acuarelas Ricardo nos traslada al ambiente donde él mejor se desenvuelve, la alta montaña pirenaica. Sus colores fríos y sus trazos sencillos nos muestran figuras de escaladores y esquiadores desafiando el frío y los desniveles pirenaicos. Tras la inauguración oficial de esta exposición asistimos a otro acto nada usual como fue la firma de Julio Llamazares en el libro de honor del Ayuntamiento de Biescas.

Vista paracial de algunas de las obras expuestas por Ricardo Montoro en Oliván. Foto: Archivo Cartagra
         El sábado amaneció con el cielo encapotado y con una ligera lluvia que no hacía presagiar nada bueno. Por fortuna antes del inicio de la excursión el cielo fue abriéndose dejando paso a un sol tímido inicialmente pero que a la hora de comer todos intentábamos evitar entre las ruinas de Ainielle. Los cerca de trescientos inscritos realizamos el recorrido sin ninguna incidencia que reseñar. Un poco más rezagados debido a un imprevisto de última hora llegó un grupo de una docena de personas procedentes nada menos que de Albacete. Todos ellos integrantes de un grupo de lectura de dicha ciudad manchega quienes tras leer la afamada novela La Lluvia Amarilla no dudaron en subirse a un microbús y venir a compartir con nosotros esta jornada.
Parte del grupo atravesando el núcleo abandonado de Berbusa. Foto: Archivo Cartagra

          Como en otras ocasiones y tras el pertinente reparto de melocotón con vino y café, todos los asistentes tomaron posición en el escenario natural de Ainielle para escuchar la conferencia silvestre de rigor. Debo decir que fui yo quien tuvo el placer y la satisfacción de ser el conferenciante de esta edición. Tengo que reconocer así mismo que siempre me había atraído esta posibilidad aunque lo cierto es que hasta este año tampoco estaba en condiciones de poder hacerlo. Y lo hice sobre un asunto que comportó una gran trascendencia tanto en esta zona como en todo el Prepirineo aragonés. En concreto hablé sobre la estrecha relación existente entre las numerosas repoblaciones forestales efectuadas en el norte de la provincia de Huesca y el gran porcentaje de despoblación sufrido en esas mismas zonas y que supusieron el abandono de cerca de un centenar de pueblos y pardinas. Buena parte de cuanto allí conté forma parte de un trabajo de investigación inédito que habla de la acción del Patrimonio Forestal del Estado en la provincia de Huesca. Este trabajo está ya prácticamente concluido y ahora mismo comenzaré a centrarme en lograr su publicación para que sea accesible a todo el mundo y conseguir de esta forma su máxima divulgación. Tarea que adelanto no va a resultar nada fácil pues no corren buenos tiempos para publicar libros sea cual sea su contenido. Mientras consigo este objetivo, que seguramente se demorará en el tiempo más de lo que yo quisiera, en este blog de Esmemoriáus iré publicando periódicamente nueva información inédita extraída del trabajo señalado.
Parte de los asitentes escuchando la conferencia silvestre que dí en Ainielle. Foto: Archivo Cartagra
          Tras la llegada de los excursionistas se procedió a la inauguración de un sencillo monolito ubicado en un rincón de la plaza de Oliván el cual forma parte de una ruta literaria promovida desde la Comarca Alto Gállego. Como no podía ser de otra forma, el instalado en Oliván se refiere a la novela La Lluvia Amarilla de Julio Llamazares y fue él mismo quien además de los responsables de cultura de la institución comarcal, participó en dicha inauguración.
Julio Llamazares y las autoridades comarcales durante la inauguración del monolito. Foto: Cartagra

          La jornada se clausuró con un excepcional concierto a cargo del grupo de folk aragonés Bosneráu quien supo meterse en el bolsillo a todo el público que se congregó en la carpa instalada en Oliván. Allí, además de tomar un excelente chocolate elaborado de forma artesanal por las mujeres mayores de este pueblo y de tomar unas refrescantes cañas, la gente se contagió de la música como en ninguna edición anterior había sucedido y bailó sin cesar. Desde aquí mi agradecimiento a los integrantes de Bosneráu por su predisposición a acompañarnos en este evento deportivo-cultural y también por su improba labor en pro de la música tradicional aragonesa que tan necesitada de aire nuevo está. Destacar por último que este grupo nos sorprendió con un nuevo tema dedicado precisamente a La Senda Amarilla y al Sobrepuerto el cual formará parte de un nuevo cd cuya su salida al mercado esperamos con ansiedad.
El grupo Bosneráu durante su fenomenal concierto en la carpa de Oliván en la que tampoco faltó público espontáneo que llevado por el ambiente subió al escenario a bailar. Foto: Archivo Cartagra


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